martes 1 de mayo de 2007
Pepe reina en los 9 metros que separan Anfield de Atenas
PARTIDAZO. No hay otra forma de resumir en una palabra el encuentro que hemos presenciado en Anfield Road. Los minutos previos ya eran una premonición de lo que vendría después, con el “You´ll never walk alone” erizando la piel a todos los presentes. Al final, el conjunto “red” ha logrado el pase a la gran cita de Atenas en un final épico con tanda de penaltis incluída, donde Reina ha vuelto a demostrar que es un consumado especialista en los tiros de 9 metros.
Salían ambos conjuntos muy bien organizados, armados minuciosamente por sus entrenadores, unos estudiosos de este deporte, con la premisa básica de no recibir un gol en los primeros minutos. El Liverpool, empujado por su incondicional afición, daba pasos firmes pero seguros hacia la portería rival, hasta que en el minuto 22, una falta lateral botada por Gerrard, acabó en las mallas blues, tras una jugada de pizarra muy básica, ejecutada perfectamente por Agger, que sorprendió que Mourinho no la tuviera en sus apuntes. A partir de ese momento, el partido fue un toma y daca de juego directo por ambos bandos. El Liverpool buscaba algo más de elaboración para acabar en centros, mientras que el Chelsea esperaba que Drogba se las apañara solo, como muchas veces ha hecho, tras un pelotazo desde su defensa.
Ambos tuvieron ocasiones, especialmente el equipo local, con un gran cabezazo de Kuit al larguero, y otro remate de Crouch que el portero checo desvió in extremis. Aún asi la precaución era la nota dominante y el partido acabó en la prórroga. En estos 30 minutos más de lo mismo, los locales buscando sus ocasiones, y Drogba en su isla peleado contra el mundo. En el minuto 9 del tiempo extra, Kuit anotó un gol que todo Anfield celebró, pero finalmente fue anulado por fuera de juego muy justito. Con una gran jugada de Wright-Phillips que no pudo rematar el ariete marfileño, concluyeron los 120 minutos reglamentarios. El punto fatídico esperaba, y Reina se puso el disfraz de héroe y sacó el billete “red” para la final de Atenas, con dos excepcionales paradas.
Adjunto este reportaje sobre Anfield relizado por zonadeporte, como homenaje al gran partido que hemos visto, y a la afición “red” que durante todo el encuentro ha animado incansable, convirtiéndose en el jugador número 12.
Salían ambos conjuntos muy bien organizados, armados minuciosamente por sus entrenadores, unos estudiosos de este deporte, con la premisa básica de no recibir un gol en los primeros minutos. El Liverpool, empujado por su incondicional afición, daba pasos firmes pero seguros hacia la portería rival, hasta que en el minuto 22, una falta lateral botada por Gerrard, acabó en las mallas blues, tras una jugada de pizarra muy básica, ejecutada perfectamente por Agger, que sorprendió que Mourinho no la tuviera en sus apuntes. A partir de ese momento, el partido fue un toma y daca de juego directo por ambos bandos. El Liverpool buscaba algo más de elaboración para acabar en centros, mientras que el Chelsea esperaba que Drogba se las apañara solo, como muchas veces ha hecho, tras un pelotazo desde su defensa.
Ambos tuvieron ocasiones, especialmente el equipo local, con un gran cabezazo de Kuit al larguero, y otro remate de Crouch que el portero checo desvió in extremis. Aún asi la precaución era la nota dominante y el partido acabó en la prórroga. En estos 30 minutos más de lo mismo, los locales buscando sus ocasiones, y Drogba en su isla peleado contra el mundo. En el minuto 9 del tiempo extra, Kuit anotó un gol que todo Anfield celebró, pero finalmente fue anulado por fuera de juego muy justito. Con una gran jugada de Wright-Phillips que no pudo rematar el ariete marfileño, concluyeron los 120 minutos reglamentarios. El punto fatídico esperaba, y Reina se puso el disfraz de héroe y sacó el billete “red” para la final de Atenas, con dos excepcionales paradas.Adjunto este reportaje sobre Anfield relizado por zonadeporte, como homenaje al gran partido que hemos visto, y a la afición “red” que durante todo el encuentro ha animado incansable, convirtiéndose en el jugador número 12.
En Liverpool, la ciudad que vio nacer a los Beatles, se encuentra Anfield Road, uno de los estadios más antiguos del mundo, una leyenda en sí mismo, que acoge al Liverpool F.C. Cuando sales al campo por el túnel de vestuarios te encuentras una inscripción que busca un miedo escénico en los adversarios y dejarles claro donde están, “This is Anfield”. En ese instante se te viene a la cabeza que muchos jugadores durante la historia han sufrido ese sentimiento de respeto desde hace unos 120 años. Anfield fue construído en 1884 y en sus inicios fue el campo del Everton, el archirival del Liverpool, el otro equipo de la ciudad. Su presidente en aquellos tiempos, John Houlding, pretendió triplicar el alquiler de los terrenos y se quedó compuesto y sin equipo, ya que los Evertonians, decidieron construir su actual estadio, Goodison Park, unas millas más allá. John Houlding, decidió en esos momentos crear un nuevo equipo para aprovechar sus instalaciones y así nació el Liverpool F.C, uno de los clubes más grandes de la historia.
El estadio ha sido numerosas veces remodelado. En 1994 se demolió la Kop Stand, la grada más grande del mundo al inicio del siglo XX, con un aforo de 30000 personas, donde acudían los reds más fanáticos a animar a su equipo de pie durante los 90 minutos, pero las nuevas leyes de seguridad que obligan a que todo el mundo esté sentado supusieron su desaparición. En los alrededores del estadio nos encontramos una estatua en homenaje a Bill Shankly, el entrenador más laureado de la historia de los "reds", y un recuerdo para los 96 fallecidos en el estadio de Sheffield en el año 89, contrastando los momentos más felices y más tristes de la historia del club.
Anfield actualmente acoge a 40000 personas que cada domingo llenan religiosamente al estadio y cantan al unísono “You´ll never walk alone”, (nunca caminarás solo) una canción que simboliza el grado de unión de la afición con el equipo, fundiéndose en uno solo. Esta canción, creada por Gerry and the Pacemakers para el musical Carusel, se empezó a cantar tras la Segunda Guerra Mundial en varios estadios de Europa, (Celtic y Fulham también luchan por su origen en los estadios) y se ha convertido en el himno no oficial del equipo de la rivera del Mersey.
Actualmente, estamos asistiendo a los últimos partidos en Anfield, ya que el proyecto para la construcción de un nuevo estadio ha sido aprobado, por lo que uno de los mayores iconos futbolísticos del último siglo, será sustituido por Stanley Park, un complejo mucho más moderno y adaptado al siglo XXI pero sin ese aroma tan especial que desprende el mítico Anfield que siempre será recordado.
Estrofa de la canción "You´ll never walk alone"
When you walk through a storm,

Hold your head up high,
And don't be afraid of the dark,
At the end of a storm,
There's a golden sky,
And the sweet silver song of a lark.
Walk on through the wind,
Walk on through the rain,
Though your dreams be tossed and blown..
Walk on, walk on, with hope in your heart,
And you'll never walk alone.......
You'll never walk alone.
Walk on, walk on, with hope in your heart,
And you'll never walk alone.......
You'll never walk alone.
posted by albetini at 14:44 | Permalink |
3 Comments:
At 1 de mayo de 2007 16:26, guille
Grande grande, albetini!!
Me alegro por el Liverpool, así José seguirá mordiendo el polvo en sus apuestas por la Champions!!!jeje
Partido muy inglés, de gran fuerza y nobleza, con respeto mutuo pero con carácter ganador, sobre todo del conjunto local.
En la tanda de penaltis no solo la diosa fortuna habla, y Reina ha puesto una vez más el nombre del Liverpool en lo más alto del panorama continental.
Saludokos

Partidazo en cuanto a tensión, lucha, brega, calidad, bravura. Un partido típico británico en unas semifinales de Champions.
Me alegro infinitamente por Benitez ( grandísimo y compulsivo estudioso del fútbol), y sobre todo por Pepe Reina, portero que ha tenido altibajos en la temporada, pero que esta haciendo una recta final excelente.
p.D: Gran adjunto de la historia de Anfield. Por desgracia, Stanley Park sustituía este santuario del buen fúbtol, pero siempre permanecera intacto el espíritu de Anfield vayan donde vayan.
Un saludo!