martes, 8 de mayo de 2007
LEO MESSI: Impossible is nothing (capítulo I)
Introvertido, tímido y parco en palabras fuera de un campo de fútbol, cuando entra en el terreno de juego, su velocidad y su descaro hace de él un jugador diferente, con un presente y un futuro prometedores, que hacen que quizás estemos ante “el elegido”, la persona capaz de ocupar el vacío dejado por Diego Armando Maradona en su Argentina querida. Condiciones no le faltan a este crack de 1.69 y 67 kilos de peso que todavía no ha cumplido los 20 años.
Con 5 años, Messi comenzaba a jugar en los potreros de su Rosario natal. Desde su primer partido con el club Abanderado Grandoli, en el que entró para completar el equipo de su hermano Matías, en el que faltaba un jugador, demostró tener una pierna izquierda portentosa, un guante con el gambeteaba a todo el que se ponía por delante. En aquella época, era una constante que el pequeño Leo acabara casi todos los partidos con 6 o 7 goles en su haber. Tras acabar las clases, en el campo del Batallón, se reunían Messi y sus amigos para echar partidos interminables, en los que nadie podía parar a aquel niño, que apenas era capaz de leer, pero que con el balón en los pies era un superdotado.
Un par de años más tarde entró en Newell´s, donde destacó desde el primer momento. Lideró al equipo de su generación, al que se conocía como “La máquina del 87” y lo llevó hasta la final nacional donde tristemente perdieron, y los grandes clubes argentinos se empezaron a interesar en él. Su tamaño empezó a preocupar a la familia Messi, que veía como Lionel crecía a un ritmo demasiado lento. El tratamiento de hormonas de crecimiento era demasiado caro, y la humilde familia del crack argentino apenas tenía recursos para llevarlo a cabo. Entonces, su padre Jorge Messi, decidió probar suerte al otro lado del charco, y emigrar a Lérida con unos primos de la familia. Los rumores sobre un posible interés del Barça en su hijo menor, provocaron que el patriarca de los Messi decidiera llevarse a Leo a probar fortuna en Europa.
El club azulgrana decidió hacerle una prueba, y aquí comenzó la bonita relación entre Lionel y el F.C Barcelona a la edad de 13 años. El técnico del club Carles Rexach, reconoció que solo necesitó 30 segundos y un par de jugadas para comprobar que estaba ante un futuro crack, aunque por si había dudas, Messi marcó 5 goles aquel día. El técnico catalán no se lo pensó dos veces, sellando el compromiso con el pibito argentino simbólicamente en una servilleta. El Barcelona se hizo cargo del tratamiento hormonal del jugador, que en poco tiempo ganó peso y altura suficiente para equipararlo con un chico de su edad.
CONTINUARÁ
Con 5 años, Messi comenzaba a jugar en los potreros de su Rosario natal. Desde su primer partido con el club Abanderado Grandoli, en el que entró para completar el equipo de su hermano Matías, en el que faltaba un jugador, demostró tener una pierna izquierda portentosa, un guante con el gambeteaba a todo el que se ponía por delante. En aquella época, era una constante que el pequeño Leo acabara casi todos los partidos con 6 o 7 goles en su haber. Tras acabar las clases, en el campo del Batallón, se reunían Messi y sus amigos para echar partidos interminables, en los que nadie podía parar a aquel niño, que apenas era capaz de leer, pero que con el balón en los pies era un superdotado.Un par de años más tarde entró en Newell´s, donde destacó desde el primer momento. Lideró al equipo de su generación, al que se conocía como “La máquina del 87” y lo llevó hasta la final nacional donde tristemente perdieron, y los grandes clubes argentinos se empezaron a interesar en él. Su tamaño empezó a preocupar a la familia Messi, que veía como Lionel crecía a un ritmo demasiado lento. El tratamiento de hormonas de crecimiento era demasiado caro, y la humilde familia del crack argentino apenas tenía recursos para llevarlo a cabo. Entonces, su padre Jorge Messi, decidió probar suerte al otro lado del charco, y emigrar a Lérida con unos primos de la familia. Los rumores sobre un posible interés del Barça en su hijo menor, provocaron que el patriarca de los Messi decidiera llevarse a Leo a probar fortuna en Europa.
El club azulgrana decidió hacerle una prueba, y aquí comenzó la bonita relación entre Lionel y el F.C Barcelona a la edad de 13 años. El técnico del club Carles Rexach, reconoció que solo necesitó 30 segundos y un par de jugadas para comprobar que estaba ante un futuro crack, aunque por si había dudas, Messi marcó 5 goles aquel día. El técnico catalán no se lo pensó dos veces, sellando el compromiso con el pibito argentino simbólicamente en una servilleta. El Barcelona se hizo cargo del tratamiento hormonal del jugador, que en poco tiempo ganó peso y altura suficiente para equipararlo con un chico de su edad.CONTINUARÁ

Vaya con el enanito...jeje
Es todo un figura, un crak, que seguro que va a dar muchas alegrías al espectador y al equipo en el que juegue.